Cuando una persona excepcional fallece, te embargan dos sentimientos. Por un lado, el dolor profundo, inagotable, el de la pérdida. Y, por otro, el recuerdo de los momentos maravillosos que has compartido; esos que dejan una huella tan honda que no se olvidan; esas marcas en nuestra alma. Sergio Alonso es una de esas personas excepcionales. Me viene a la cabeza, porque nunca se ha ido ni se irá, cuando falleció mi suegro, la hondura del dolor y la profundidad del recuerdo. Sergio Alonso fue, hasta el último momento, un ejemplo de dignidad, de inteligencia y de lucha. Aún recuerdo la última vez que nos vimos. A pocos días del fatal desenlace, discutía con unos y con otros, sí, porfiaba, sobre los temas de la actualidad política y siempre, desde su profundo compromiso liberal. Los liberales nunca mueren. Y Sergio Alonso, tampoco. Forman parte de la eterna lucha por el Estado de Derecho, según la famosa expresión del jurista alemán, Von Ihering (1850-1930). Es la imperecedera lucha ...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado