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Mostrando las entradas etiquetadas como Estado democrático

La mentira como política

A Jonathan Swift se le ha atribuido, equivocadamente, como él mismo reconoció, la autoría del opúsculo titulado El arte de la mentira política (1727). Es una obrilla satírica, un panfleto, de un amigo de Swift, John Arbuthnot , que se sirve del humor para desplegar su crítica contra la política en la Inglaterra de fines del siglo XVIII, en particular, la practicada por los Whigs, los liberales. Sobra decir que Swift y su amigo, eran Tories, conservadores. La confusión ha empujado a hacer pasar por “académica” la famosa definición de la mentira política cuando es una humorada. La definía como “el arte de convencer al pueblo, el arte de hacerle creer falsedades saludables, y ello con algún buen fin.” El humor siempre ha sido una poderosa arma de crítica social. Acierta Arbuthnot cuando, al ridiculizarla, caracteriza a la mentira política como un arte; el arte de las “falsedades saludables”. Reivindica, como buen Torie, el derecho del pueblo a mentir. Rechaza que sea un monopolio en manos...

Cadena de mando

Los representantes de la Nación, reunidos en Versalles como Asamblea Nacional Constituyente, aprobaron el 26 de agosto de 1789, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. El artículo 16 proclamaba: “Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de poderes determinada, no tiene Constitución.” 230 años después tenemos que recordar lo que significa. La Constitución marca la frontera entre la civilización y la barbarie. Es la norma con la que la nación asegura la garantía de los derechos de los ciudadanos. Y la principal garantía es la división de poderes. Quien mejor lo expresó fue, sin duda, Locke. Víctima de la intolerancia, Locke consideró que sólo se podía renunciar a las “libertades naturales” en favor de un Estado en el que los poderes estuvieran divididos porque sólo así, a diferencia de la monarquía absoluta, habrá juez y recurso de apelación a alguna persona que “justa e imparcialmente y con autoridad pueda decidir, y de cu...

Acuerdo o desafección

Este periódico recogía ayer la opinión de 50 empresarios y altos directivos sobre qué es lo que le requieren al nuevo Gobierno. Hay tres ideas centrales: estabilidad, confianza y reformas. La estabilidad es la clave. Es la cualidad que aportaría confianza y es la condición para afrontar las reformas. El contexto económico es clave. La anunciada “desaceleración” exige un Gobierno con los adornos reclamados. Sin olvidar el reto secesionista en Cataluña, que también los necesitaría. Sin embargo, el sistema político español no está preparado para ofrecer lo que se le pide. Porque lo que se le pide es el fruto, hasta ahora, del bipartidismo y su producto estrella: la mayoría absoluta. Nos hemos acostumbrado a la estabilidad por la vía del ordeno y mando de la mayoría parlamentaria que creemos que es lo que debería de ser lo normal. No, no lo es; ya no lo es. Ni lo va a seguir siendo. El bipartidismo está muerto y, con él, las mayorías unicolores. Los ciudadanos quieren multipartidismo. Y lo...

De la violencia a la violencia

Hoy, 1 de octubre, los secesionistas celebran en Cataluña el triunfo de la violencia. El del sedicente referéndum de autodeterminación que ha sumido a Cataluña en la noche oscura. Cuando unas autoridades han convertido la desobediencia en forma de hacer política, y el reto a la Ley en la de hacer gobierno, no hay democracia, no hay libertad. No hay democracia sin ley, porque es la que marca la frontera entre el gobierno de la voluntad y el de la razón; la razón de los derechos y de las libertades. El Estado de Derecho surgió como Estado predemocrático e, incluso, autoritario. El paso siguiente fue llenar de legitimidad al Derecho; la democrática. El Estado de Derecho auténtico sólo podía ser el del Derecho de los representantes elegidos democráticamente por los ciudadanos, por todos los ciudadanos; el Derecho del sufragio universal. Cuando se violenta la ley se está violentando la voluntad de los representantes de los ciudadanos. Y cuando así sucede se fuerza el más sagrado de los dere...

Contra las instituciones, soplidos de displicencia

Hugh Heclo (" Pensar institucionalmente ") definía a las instituciones como el esqueleto del cuerpo social. Si el esqueleto presta sostén mecánico, dispensa protección a los órganos internos y permite la locomoción, a una comunidad le facilita servicios equivalentes. Es un conjunto de reglas, no necesariamente formalizadas, que proveen de protección, sostén y vida. Las reglas compartidas que ofrecen la estructura (normativa) sobre la que descansa la convivencia y la cooperación. Son las que hacen posible el salto de la solidaridad estrecha del ámbito familiar a otro más extenso, el de la nación; del “yo-familiar”, se pasa al “nosotros”, porque somos “hermanos”. El amor a la patria, como ha estudiado Maurizio Viroli, es un sentimiento que rompe la barrera familiar (natural) para comprender a toda la comunidad. El patriotismo es, en el sentido republicano, el amor a una colectividad, organizada institucionalmente por una Constitución, en la que se garantizan los derechos y libe...

La Historia continúa

W. Putin, el presidente ruso, ha concedido una entrevista al Financial Times, antes de la cumbre del G 20. Este periódico la publicó el pasado sábado. Proclama que el liberalismo está obsoleto. Precisa que se refiere a la ideología. Da a entender que no se refiere al mercado. Una distinción sutil y exitosa, entre, incluso, los propios liberales. Es la confusión entre liberal y liberalizado; el mercado podría estar “liberalizado” sin ser “liberal”, o sea, la separación, en última instancia, entre liberalismo y democracia: sería posible un mercado liberalizado sin democracia. No se distingue esta interpretación de la de Viktor Orban, el primer ministro húngaro, postulador de la “democracia iliberal”, un régimen “democrático”, pero sin las exigencias de la ideología liberal (las libertades y sus garantías). Putin afirma que el liberalismo está obsoleto porque se enfrenta a los intereses de la mayoría de la población: “la ciudadanía está en contra de la inmigración, de las fronteras abiert...

Aló, president

Desde mayo de 1999, hasta la manifestación del cáncer que padecía, en enero de 2012, el presidente Chávez mantuvo en los medios públicos venezolanos un programa titulado “Aló, presidente”. El actual presidente Maduro, ha respetado el formato con otra denominación (“En contacto con Maduro”). La quintaesencia del populismo. El supuesto contacto directo del presidente, con el pueblo. Sin intermediarios y sin debate. El líder con el pueblo. Sin más. Chávez recorriendo las calles de Caracas, acompañado de una tribu de periodistas, al grito de “expropíese”, indicaba los edificios a arrebatar a sus legítimos dueños. Así sucedió en febrero de 2010 . Fue la ostentación obscena del poder al servicio del instinto del pueblo; es irrelevante si ese ejercicio es “útil”. Es el poder por el poder, bajo el ropaje ideológico de que sirve al pueblo. El populismo siente aversión a la democracia representativa. No quiere ni representantes, ni debates, ni controles, … Sólo quiere que el pueblo asienta las ...

El papel de los intelectuales

Más de 100 profesores de Derecho penal en contra de la prisión permanente revisable. Más del 80 por 100 de los españoles a favor de la prisión permanente revisable. Nunca se había ilustrado de manera más extrema el conflicto entre intelectuales y ciudadanos. El papel de los intelectuales es contribuir al debate social aportando su saber técnico; lo enriquecen contribuyendo con razones basadas en sus saberes. Cuanto más rico sea el debate, mayor probabilidad de acierto o, al menos, mayor legitimidad. Todas las razones, todos los conocimientos, todas las sensibilidades, todos los intereses, … garantía de corrección, acierto y legitimidad. Según el Diccionario de la Lengua Española, el intelectual es la persona “dedicada preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras”. La dedicación a las ciencias y a las letras les hace disfrutar de una posición de ventaja en relación con el conocimiento de tales ciencias y letras. Ahora bien, el tener un conocimiento, usualmente, profundo e in...

Desnudez

Lo que ha comenzado como un conflicto político, ha continuado como judicial, amenaza con terminar como alteración del orden público. Hemos pasado de comentar las entretelas del sedicente referéndum para vislumbrar, a la vista del proceder, sin límite, de los independentistas, una situación de movilización en las calles dirigida a provocar el caos. El conflicto jurídico está llegando al comienzo del fin. El próximo miércoles aprobarán, casi en unidad de acto, la denominada ley de referéndum y procederán a la convocatoria del referéndum de autodeterminación. Una situación inédita en cualquier democracia. Y todo, en pocas horas. Se violentan los derechos básicos de los diputados (que no pueden ni debatir, ni presentar enmiendas, ni solicitar informes, ni consultar al Consell de Garantías Estatutarias), se violenta el Estatuto de Autonomía y se violenta la Constitución. Todo, con escándalo y estrépito. Con alevosía. Y, sin pausa, se convoca la consulta. La denominada ley del referéndum de ...

Odio y Ley

Las reacciones ante la manifestación del pasado día 26 se dividen, por un lado, entre la de los secesionistas para los que, como titulaba un periódico del régimen, “la marcha propició una pitada al Rey y a Rajoy” y, por otro, la de los constitucionalistas que rechazan la manipulación independentista de la manifestación. Los primeros, en un ejercicio de sinceridad, no oculto ante las cámaras, han expresado que su enemigo, o, al menos, el principal, no es el terrorismo, sino el Estado español y sus máximas autoridades. Y, los segundos, vuelven a hacer gala de una ingenuidad digna de mejor causa. Cuando el sedicente referéndum está previsto para dentro de 33 días, la magnitud del reto que representa sólo se puede sostener si hay un grupo de personas que está convencido de que se puede alcanzar. Hemos vivido el ensayo del 1-O, la demostración de la determinación con la que un sector de la población y de los partidos afrontan el golpe de Estado que se está ejecutando. Si se ha llegado hasta...

No es (sólo) la amnistía fiscal

El pasado jueves conocíamos la Sentencia del Tribunal Constitucional que declara inconstitucional la disposición adicional primera del Real Decreto Ley 12/2012, de 30 de marzo . Esta disposición, como se afirma en la Sentencia, “ha incidido directa y sustancialmente en la determinación de la carga tributaria que afecta a toda clase de personas y entidades (físicas y jurídicas, residentes o no residentes), al sustituir las cantidades que, conforme a la normativa propia de cada tributo, se habrían devengado por las rentas generadas –aunque ocultadas a la Hacienda Pública– por un gravamen único del 10 por 100, exento de intereses, recargos y sanciones (administrativas y penales).” Por lo que, “se ha afectado a la esencia misma del deber de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos que enuncia el art. 31.1 CE, al haberse alterado el modo de reparto de la carga tributaria que debe levantar la generalidad de los contribuyentes, en unos términos que resultan prohibidos por el art. 86...

Cataluña: "marear la perdiz"

El pasado martes, día 6, se celebró la enésima reunión del denominado Pacte Nacional Per el Referéndum, eufemismo tras el que se oculta el empeño de los secesionistas catalanes de imponer su proyecto de ruptura de la legalidad del Estado democrático de Derecho. Una reunión para seguir mareando la perdiz. Como es sabido, este ave, de vuelo corto, es una y otra vez aventada para que la caza sea más fácil. Queda mareada, y los cazadores pueden ver satisfecho su propósito. La perdiz son los ingenuos que han creído en la secesión; que se podía alcanzar, como en un juego de niños, sin riesgos, sin costes, sólo beneficios. Según el argumentario oficialista, Cataluña es tan rica que la separación unilateral y traumática, sólo produciría un quebranto económico, incluso pasajero, del 1 por 100 del PIB catalán; en cambio, todo lo que “nos roban”, quedaría en casa. Una afirmación que no la soportan ni las palabras que la expresan. Y, sin embargo, muchos se la creen, los ingenuos. Si la perdiz son ...