A Jonathan Swift se le ha atribuido, equivocadamente, como él mismo reconoció, la autoría del opúsculo titulado El arte de la mentira política (1727). Es una obrilla satírica, un panfleto, de un amigo de Swift, John Arbuthnot , que se sirve del humor para desplegar su crítica contra la política en la Inglaterra de fines del siglo XVIII, en particular, la practicada por los Whigs, los liberales. Sobra decir que Swift y su amigo, eran Tories, conservadores. La confusión ha empujado a hacer pasar por “académica” la famosa definición de la mentira política cuando es una humorada. La definía como “el arte de convencer al pueblo, el arte de hacerle creer falsedades saludables, y ello con algún buen fin.” El humor siempre ha sido una poderosa arma de crítica social. Acierta Arbuthnot cuando, al ridiculizarla, caracteriza a la mentira política como un arte; el arte de las “falsedades saludables”. Reivindica, como buen Torie, el derecho del pueblo a mentir. Rechaza que sea un monopolio en manos...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado