Mariano José de Larra (1809-1837), Fígaro, en su incisivo análisis de la España que le tocó vivir (“observador de costumbres”), publicó, en el año 1833, en “La Revista Española”, un artículo titulado “Las circunstancias”. Comenta la carta que ha recibido enviada por un tal Eduardo de Priestley, autotitulado como “el hombre de circunstancias”. Priestley narra sus desventuras como “un verdadero juguete de las circunstancias”. Larra se interroga sobre éstas y cómo afectan a la vida de las personas. Afirma que “suelen ser la excusa de los errores y la disculpa de las opiniones. La torpeza o mala conducta hallan en boca del desgraciado un tápalo-todo en las circunstancias que, dice, le han traído a menos”. En cambio, considera que “hacen a los hombres hábiles lo que ellos quieren ser, y pueden con los hombres débiles”. “¿Qué son por consiguiente las circunstancias? Lo mismo que la fortuna: palabras vacías de sentido con que trata el hombre de descargar en seres ideales la responsabilidad de...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado