Se habla de guerra entre el sector del taxi y las empresas Uber y Cabify. Es un término nada exagerado a la vista de las reacciones que hemos podido comprobar, incluso, en nuestras calles. Como sucede en todo conflicto, la valoración se puede hacer asumiendo o bien la de las partes en conflicto o bien las ajenas al mismo. Esta última es la más importante. Se trata de un servicio al público. Es el público el que manda. Desde la perspectiva de los usuarios, queremos un servicio mejor y más barato. Hay que reconocer que la irrupción de las nuevas empresas ha revolucionado el sector del taxi. Todos recordamos los abusos que hemos sufrido. El éxito de los nuevos entrantes radica, esencialmente, en que ofrecen un mejor servicio. Aquí entra una segunda variable: la competencia. Si hay una prestación de servicios equivalente, similar o idéntica a los que prestan los taxis, para que haya una competencia que sea tal, todos los que compiten deberán someterse a unas reglas comunes. No habrá compet...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado