Por fin, las tesis doctorales tienen sentido y función: sirven para atrapar a los plagiarios que son, a su vez, la quintaesencia de la sinvergonzonería. Por lo menos, sirve para expulsar de la vida pública a los plagiarios. Bienvenida sea esta, por lo demás, importantísima función. Los que copian, deben desaparecer de la vida pública. Bien, bien, muy bien. Ahora le ha tocado el turno al presidente de Hungría. Antes lo fue el Ministro de defensa alemán. Es significativo que, aquellas sociedades que más valoran el doctorado, más repercusiones les reconocerá al plagio de la tesis. Entre nosotros, dudo que el plagiario tenga sanción y aún menos la expulsión del mundo político. Por lo tanto, para que la tesis tenga el efecto purificador indicado, la sociedad debe valorarla adecuadamente, en caso contrario, el plagio no es más que un accidente, lejos de la demostración de la sinvergonzonería que recibe el castigo comentado.
Dimite el presidente de Hungría tras ser acusado de plagiar su tesis doctoral | Mundo | elmundo.es
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