Séneca, en una célebra frase recogida en su Libro de Oro, afirmaba lo siguiente: “El hombre feliz no es el hombre que ríe, sino aquel cuya alma, llena de alegría y confianza, se sobrepone y es superior a los acontecimientos." Me parece interesante. Muy sugerente. Subyace una contraposición entre el ser exterior y el interior. Este último, el del alma. El exterior está al albur de las circunstancias. No es el mundo de la libertad. Es el mundo de las condiciones, de las restricciones, y de las prohibiciones derivadasa, en última instancia, de la sociabilidad. La libertad sólo puede estar en el interior. En el ser interior. En el alma. En ese ámbito es donde puede radicar la felicidad también verdadera, como la libertad. Se puede ser libre hacia afuera, pero no es la libertad de verdad, al igual que se puede ser feliz hacia afuera, pero tampoco es la de verdad. Es en el alma. También nos indica los rudimentos con los que se construye el alma feliz: la alegría y la confianza. Feli...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado