Hoy el diario El mundo publica una entrevista con el pensador y activista liberal (progresista) norteamericano R. Kuttner. Me ha resultado interesante la receta para salir de la crisis del capitalismo: mucho gasto (G), mucha regulación (R) pero nada o poco de la integración y coordinación de las medidas en un plan (P). No podemos ocultar que el plan i) es impreciso; ii) nos falta mucha información; y iii) suele fallar más de lo deseable, pero necesitamos tanto una visión de conjunto como un instrumento de conjunto para entender la crisis y salir ordenadamente de ella. En cambio, los Gobiernos han optado por el gasto, prometer más y más dinero sin un criterio homogeneo, un plan de conjunto, ... como si todo se pudiese resolver dando más y más dinero sin orden ni concierto. El caso de nuestro Gobierno es sobresaliente. Cada día, cada semana, ... se promete dar dinero a esto y aquello, inmobiliarias, parados, automóviles, prensa, ... ¡¡¿dónde está la cola que también tengo hipoteca que pagar?!! Necesitamos P, más P que G y que R. Sin P no saldremos de la crisis. Tanta decisión de "urgencia" probablemente incrementa el riesgo de incrementar la crisis.
En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas. Según el Diccionario de la Lengua española, avaricia es el "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas". En cambio, codicia es el "afán excesivo de riquezas." En ambos casos, se tratan de afanes, deseos, impulsos que tienen por objeto las riquezas. Las diferencias se sitúan, en primer lugar, en el cómo se hacen realidad tales impulsos. En el caso de la avaricia, es un deseo "desordenado". En cambio, de la codicia nada se dice, sólo que es "excesivo". Sin embargo, también el exceso está presente en la avaricia. Es más, se podría decir que el afán desordenado es, en sí mismo, un exceso. Así como también lo es el deseo de atesorarlas. En e...
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