Bajo el peso de las impresiones, pocas ideas mínimamente coherentes se pueden articular. Las imágenes, repetidas hasta la saciedad, las mismas y, en algunos casos, desde distintas perspectivas, recalcan la acción policial de la Policía nacional y de la Guardia Civil. Es lo único que sobresale. Han conseguido tapar las escandalosas ilegalidades producidas. Otra vez más, los cálculos del Gobierno han fallado. Habíamos creído que la logística del referéndum se había quebrado. Se ha conseguido, pero aún se han conservado elementos simbólicos sobre los que construir el relato secesionista. Las urnas han sido todo un éxito. Las tenían; las habían conseguido, no sabemos todavía a través de qué fórmula, pero ¿cómo los servicios policiales y de inteligencia del Estado no pudieron controlarlas e incautarlas? Se distribuyeron entre los colegios, con total impunidad. Papeletas, ha habido, así como una suerte de censo caribeño. Se han incumplido los estándares mínimos; se ha incurrido en ilegalidad...