Se aproxima la fecha en la que conoceremos la Sentencia del Tribunal Supremo que resuelve la causa denominada del “Procés”. Se comienza a recordar lo obvio: las sentencias se deben cumplir. Y, a continuación, se hace noticia los rumores sobre el reforzamiento de la policía y la guardia civil en Cataluña. El resultado final es la transmisión del miedo. ¿Puede un Estado democrático de Derecho sentir miedo? El Estado no siente. Sus servidores, sí. A los jueces que han de emitir el fallo no les va a temblar el pulso. Son magistrados muy experimentados; lo mejor de la carrera judicial y extraordinarios juristas. Pero la presión ambiental existe. La suave, la líquida, la indefinida. Qué decir de los magistrados radicados en Cataluña. El bombardeo constante, incluso, a través de sus familias, sus hijos. El repudio a la función que despliegan. El sentir el rechazo; no hay invitaciones; el vacío. La función jurisdiccional no puede ser automatizada. Hannah Fry en un extraordinario libro (“ Hola ...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado