El famoso trader responsable de la "desaparición" de casi 5.000 millones de euros del banco para el que trabajaba Société Générale, J. Kerviel ha sido condenado a penas de prisión de cinco años y al pago de una indemnización equivalente al monto defraudado. La Sentencia, pronunciada por el Tribunal Correccional de París, declara probado que Kerviel falseó la información en poder del banco para asumir más riesgos hasta crear el agujero indicado. ¿Cómo es posible que una única persona pueda engañar supuestamente a tantos hasta provocar el daño que comentamos? Es la gran incógnita. ¿Cómo pudo haber sucedido?
En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas. Según el Diccionario de la Lengua española, avaricia es el "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas". En cambio, codicia es el "afán excesivo de riquezas." En ambos casos, se tratan de afanes, deseos, impulsos que tienen por objeto las riquezas. Las diferencias se sitúan, en primer lugar, en el cómo se hacen realidad tales impulsos. En el caso de la avaricia, es un deseo "desordenado". En cambio, de la codicia nada se dice, sólo que es "excesivo". Sin embargo, también el exceso está presente en la avaricia. Es más, se podría decir que el afán desordenado es, en sí mismo, un exceso. Así como también lo es el deseo de atesorarlas. En e...
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