A la manifestación se llega con temor y se sale con esperanza. Esperas a los CDR y demás indepes violentos. Como los que se encontraron en las autopistas (AP 2 y AP 7, entre otras), o en los trenes de cercanías (Rodalies). O los que intentaron ocupar la estación de Sants. A medida que te acercas, más policía. Mossos por todas partes. Con sus uniformes y coches manchados. Las huellas de la guerra. El sábado hubo jolgorio. Los chicos, por la noche y los fines de semana, tienen que montar el pollo. ¿Pagarán sus padres los destrozos, los millones que ha costado a las arcas públicas? Ningún problema. Muchos son niños bien, de la burguesía catalana. Como me decía un policía hace años, “éstos ocupan edificios (cuando la okupación era una moda) después de aparcar el BMW”. No okupan, pero sí le lanzan piedras y otros objetos a la policía. Que se lo digan al policía de Vigo al que casi matan. Es el nuevo deporte del “nazionalismo”. Hacer daño. Ha evolucionado hacia una violencia cada vez más cru...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado