Las amenazas se suceden (Duran a Rajoy: si no actúa habrá declaración de independencia). La certeza de lo que va a producirse gana solidez con el paso del tiempo. Y frente a esto ¿qué se está haciendo? Es posible que, como también se comenta en la prensa de hoy (Rajoy y Fainé cierran en una reunión secreta la ley de Cajas y abordan el reto soberanista en Cataluña), se esté abordando de manera discreta el tema de la secesión. Es posible. También es posible que se esté abordando con tanta discreción que o no existe respuesta o la respuesta preparada es de baja intensidad. Creo que falta una estrategia global que afronte en su totalidad el reto de la secesión. No basta con medidas discretas. Se necesita, por ejemplo, una política de comunicación que contra-programe lo que difunde la propaganda nacionalista. La otra verdad existe y, además, es verdad. Frente a la fe nacionalista se ha de imponer la razón y el sentido común. Si todo pudiese resolverse votando sería la mejor y más fácil solución. El problema es que el organizador de la consulta ha controlado y controla los medios de comunicación durante años, así como el sistema educativo, que ha utilizado para difundir su verdad, su fe. Si se pudiera garantizar la neutralidad y la igualdad de armas entre todas las opiniones podría realizarse la consulta. Cuando esta neutralidad no está garantizada y aún menos la igualdad de armas, el partido está amañado. El arbitro es parte y el otro equipo juega con 20 jugadores y el marcador ya indicada, antes de comenzar, que van 20 a cero. No. Esto no es libertad y aún menos el ambiente adecuado para ejercer cualquier derecho.
En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas. Según el Diccionario de la Lengua española, avaricia es el "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas". En cambio, codicia es el "afán excesivo de riquezas." En ambos casos, se tratan de afanes, deseos, impulsos que tienen por objeto las riquezas. Las diferencias se sitúan, en primer lugar, en el cómo se hacen realidad tales impulsos. En el caso de la avaricia, es un deseo "desordenado". En cambio, de la codicia nada se dice, sólo que es "excesivo". Sin embargo, también el exceso está presente en la avaricia. Es más, se podría decir que el afán desordenado es, en sí mismo, un exceso. Así como también lo es el deseo de atesorarlas. En e...
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