Roy Sorensen afirma que una paradoja es una pregunta con demasiadas buenas respuestas. Algunas de ellas son, incluso, razonables, conforme al sentido común. Otras, en cambio, no. Aquellas serán aceptadas, estas otras, rechazadas. La paradoja se alimenta tanto de la contradicción como de la apariencia. Una primera impresión, fácil, sencilla, encamina hacia una solución (equivocada). En cambio, otra segunda, la del pensamiento lento de Kahnemann, indica otro camino y otra respuesta (correcta). Quebec, como ha vuelto a reiterar el presidente Sánchez, es presentada como ejemplo de solución política para Cataluña. Es, en cambio, un ejemplo de pensamiento paradójico. La primera impresión, la de referéndum es equivocada. Sánchez afirmó, que “es un ejemplo de que desde la política se pueden encontrar soluciones a una crisis secesionista, aunque cada país tiene sus caminos”. Parece referirse a que el referéndum de secesión es la respuesta. Olvida, en cambio, lo más importante; lo que le tuvo qu...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado