Las malas jugadas del uso incorrecto del castellano. Visto en uno de los tablones de anuncios de la UPF. Es simpático. Inmediatamente recuerdo a aquella amiga que cuando iba a aparcar en un Hospital en Canarias se topó con un letrero que decía "Prohibido fumar, gas inflamable". La lectura precipitada eliminó la coma. El razonamiento subsiguiente y su expresión oral fue enteramente lógico: "¿A quién se le ocurre fumar gas inflamable?". En fin. Entre tanto tumulto, tanta crisis, tanta incertidumbre, ... un momento para la sonrisa. Y bienvenida.
En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas. Según el Diccionario de la Lengua española, avaricia es el "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas". En cambio, codicia es el "afán excesivo de riquezas." En ambos casos, se tratan de afanes, deseos, impulsos que tienen por objeto las riquezas. Las diferencias se sitúan, en primer lugar, en el cómo se hacen realidad tales impulsos. En el caso de la avaricia, es un deseo "desordenado". En cambio, de la codicia nada se dice, sólo que es "excesivo". Sin embargo, también el exceso está presente en la avaricia. Es más, se podría decir que el afán desordenado es, en sí mismo, un exceso. Así como también lo es el deseo de atesorarlas. En e...
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