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Entrevista en Foro Global (Televisa)

Aprovechando mi estancia en México, Genaro Lozano, editor de Foro Global (Televisa), me entrevistó. La entrevista se emitió este viernes 20 de octubre. El tema central fue la situación política derivada del secesionismo en Cataluña. Una entrevista larga en la que pude expresar mi punto de vista. Muy agradecido a Genaro por su amabilidad e interés.



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La trampa de la suspensión

El discurso del President Puigdemont nos ha mostrado los tres rasgos principales que identifican al secesionismo: el supremacismo de un “poble”, el elegido; la mentira, elevada como instrumento de acción política; y su oportunismo cínico.

Comenzó con el relato del “poble” de Cataluña, sus aspiraciones colectivas, su determinación en ejercer su derecho a decidir, a la autodeterminación, a pesar de la represión del Estado. Aquí los términos fueron grandilocuentes: humillación, por la respuesta del Estado; supervivencia, como pueblo frente a los ataques recibidos; dignidad, frente a la represión. El pueblo catalán ha ejercicio su derecho “en medio de una lluvia de palos”. El pueblo elegido frente a un Estado caricaturizado como una tiranía. El pueblo mancillado en los múltiples intentos de encontrar un encaje.

El relato se construye sobre la mentira, escandalosa, grosera. Es irrelevante. No tiene efectos “internos”. Los convencidos no la penalizan; al contrario, la azuzan. Y los no conven…

Yo estuve allí

Cientos de miles de personas nos manifestamos por las calles de Barcelona. La primera gran manifestación del constitucionalismo contra el secesionismo. Dimensiones históricas. Y simbolismo, igualmente, histórico. Se han soltado lágrimas de emoción; las de la felicidad. Toma cuerpo la otra Cataluña, la que resiste frente a la secesión, y, sobre todo, frente a su motor principal: el autoritarismo.

Cataluña está dividida. El secesionismo la ha partido en dos. La otra mitad ha querido demonstrar su hartazgo; su rechazo. Su determinación a enfrentarse al golpismo. No se quedará cruzada de brazos. Una fiesta cívica. Una celebración de la españolidad y de la catalanidad. Se ha roto el tabú y el silencio. Asistimos a la reivindicación de la españolidad incluyente (“somos catalanes, somos españoles”) y democrática (“somos españoles, no fachas”, se gritaba). Es la que se enfrenta al secesionismo. No es una cuestión de historia, de patria, de ideología, … es una cuestión de libertad.

Hay una nu…

Mejorar la regulación, mejorar la democracia, mejorar la libertad

Suele suceder que lo más evidente es lo más difícil de apreciar. Y forma parte de lo evidente afirmar que el Estado de Derecho no es sólo el Estado sometido al Derecho sino aquél que ha convertido el Derecho en el medio o instrumento de acción. Un Estado sometido al Derecho que, paradójicamente, ha convertido el Derecho en su principal instrumento. Esa especie de circuito que va del Derecho al Derecho, tiene sentido desde el momento en que el Derecho es una garantía de la libertad. El Estado crea Derecho, para garantizar la libertad, que es el Derecho al que el Estado se somete.

El problema histórico que se ha planteado es cuando el Derecho garante de la Libertad se ha convertido en el Derecho interventor de la Libertad. Inicialmente, en términos históricos, según el relato plenamente consolidado, el Derecho se había de limitar a crear el marco en el que la libertad se p.odría desenvolver. Laissez faire, laissez passer. Era la consigna, el eslogan. Es público y notorio que nunca fue a…

Señor Rajoy, actúe ya

Proporcionalidad es la palabra del momento. En términos jurídicos, quiere decir que debe haber una relación entre la situación a afrontar y la medida a aplicar que permita concluir que ésta es necesaria, adecuada y que no excede de lo imprescindible para alcanzar el objetivo de interés público perseguido. Las diferencias que se han suscitado en relación con las actuaciones policiales del pasado domingo no afectan tanto a la comprensión del principio como de la situación de partida: el supuesto “referéndum”. Para los secesionistas era un acto cívico y democrático; cualquier medida, incluso el leve soplido, de un funcionario del Estado, sería considerado como desproporcionado. En cambio, si se razona que lo vivido es un golpe de Estado, las acciones policiales, probablemente, se podrían tachar de insuficientes.

En Cataluña se está ejecutando un golpe de Estado. Después de tanto tiempo larvado, el independentismo ha dado los pasos para la culminación de su estrategia de ruptura del orden…

¿Estado impotente o incompetente?

Bajo el peso de las impresiones, pocas ideas mínimamente coherentes se pueden articular. Las imágenes, repetidas hasta la saciedad, las mismas y, en algunos casos, desde distintas perspectivas, recalcan la acción policial de la Policía nacional y de la Guardia Civil. Es lo único que sobresale. Han conseguido tapar las escandalosas ilegalidades producidas. Otra vez más, los cálculos del Gobierno han fallado.

Habíamos creído que la logística del referéndum se había quebrado. Se ha conseguido, pero aún se han conservado elementos simbólicos sobre los que construir el relato secesionista. Las urnas han sido todo un éxito. Las tenían; las habían conseguido, no sabemos todavía a través de qué fórmula, pero ¿cómo los servicios policiales y de inteligencia del Estado no pudieron controlarlas e incautarlas? Se distribuyeron entre los colegios, con total impunidad. Papeletas, ha habido, así como una suerte de censo caribeño. Se han incumplido los estándares mínimos; se ha incurrido en ilegalida…

Golpe fracasado, golpe victorioso

La prioridad es parar el golpe. Esto es lo que se repite hasta la saciedad. Sin embargo, el golpe ya ha fracasado. Por dos razones, por un lado, porque el Estado de Derecho ha funcionado y está funcionando; ha conseguido, mediante actuaciones judiciales, quebrar la logística, haciendo que materialmente el referéndum no se pueda llevar a cabo. Mas esto no quita el que pueda haber “actos” más o menos folclóricos en los que los independentistas simulen votar o cualquier otra fantochada. Y, por otro, porque se ha destruido la posibilidad de construir la apariencia de un referéndum según las reglas internacionalmente reconocidas. No están consiguiendo respetar ni la legalidad que ellos mismos habían establecido. Ésta es la medida definitiva del fracaso. Si no son capaces de cumplir sus reglas es porque han perdido el control de los hechos, alejándose de lo que pretendían.

Ahora bien, hay otro golpe: el del relato. La política es el arte de convencer al mayor número de personas de que algo s…