He publicado en el diario Expansión un artículo titulado funcionarios en el que recuerdo ciertas cuestiones que forma parte de lo evidente que, lamentablemente, no lo es tanto. La inamovilidad de los funcionarios, al menos, de ciertos funcionarios, es una garantía para las libertades. Podemos hablar de la garantía funcionarial de las libertades. El mejor ejemplo es el de los jueces y magistrados. Sería inconcebible que sin esta garantía que se traduce en la inamovilidad se pudieran producir resoluciones judiciales como el Auto de 25 de octubre del TSJ de Cataluña que suspende ciertos preceptos del Reglamento de usos lingüísticos del Ayuntamiento de Barcelona. Cuando se habla de la reforma de la Administración, insisto, se ha de aplicar el bisturí, no la motosierra como algunos se empeñan. Por este camino no alcanzaremos ninguna solución, sino multiplicar los problemas.
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado
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