La comparecencia del Ex – Molt Honorable President J. Pujol tiene dos partes bien distintas. La primera, la intervención inicial, ha tenido por objetivo delimitar, acantonar, al máximo, la ilegalidad que sí ha reconocido, a la falta de regularización del legado que, en los años 70, le hizo su padre a su mujer y a sus hijos. Sólo es este hecho. Ningún otro. La justificación del legado fue proteger a su familia del riesgo de la política; no de cualquier política, la de la construcción nacional. “Para el día que os tengáis que ir”. Y, la segunda, la réplica a las preguntas planteadas por los parlamentarios. La que ha mostrado al verdadero Pujol. El primero era el impostado; el segundo, el auténtico, el que todos hemos conocido. El que es capaz de afirmar, sin el mayor sonrojo, que “en el Parlamento no se pueden decir mentiras y cosas que desconciertan a la gente”. Así lo afirmaba para criticar a los parlamentarios que le estaban interrogando. “No se pueden decir mentiras”. Y lo dice él qu...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado