La Constitución comienza con una afirmación que me parece muy relevante: “España se constituye en un Estado”. Éstas son las primeras palabras del primer artículo. España, en un proceso reflexivo, alumbra una nueva realidad llamada Estado. Y la adorna con unas características, además de regularla. España no deja de ser España por ser Estado; asume un nuevo ropaje, el del Estado, para seguir siéndolo. Un ropaje que la España constituyente instituye para, sobre todo, la garantía de los derechos y las libertades de los ciudadanos, de los que integramos el pueblo español, titular de la soberanía nacional y fuente de todos los poderes, como establece el citado artículo, en su segundo apartado. Ese Estado es víctima del engaño. Es engañado por unos y por otros. Por un lado, por los nacionalistas catalanes. El President Mas ha afirmado que ha de “engañar al Estado” para continuar con el 9-N. A tal fin, no hay Decreto, ni resolución de la Generalitat, que pueda ser impugnada. Y, mientras tant...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado