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Ignorancia tendenciosa

El debate sobre el borrrador de anteproyecto de Ley de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) ha deparado frases míticas. La más representativa, a mi juicio, es la pronunciada por Xavi, el jugador del Barça y de la selección española:
"Me parece mal que en Cataluña se nos exija no hablar el catalán, estamos en nuestro derecho y nos gustaría que se nos respetara la lengua, una filosofía de vida. Tenemos lengua propia que es el catalán y no estoy de acuerdo con el ministro. Los políticos están para solucionar los temas, pero desde luego que no estamos de acuerdo"
¿Seguro que ha leido el borrador? Si lo ha leido ¿dónde se dice que se impone un deber de "no hablar el catalán"? Es increíble cómo un líder social como éste puede hablar con tanta frivolidad de un asunto tan importante. Es la muestra de que la irresponsabilidad está instalada en nuestra cultura social, política y económica. El líder social ya no es el que marca el rumbo sino que es aquél que sigue el marcado por la masa que, a su vez, está dirigida por los políticos. Esta es la tragedia de nuestra democracia. El peso de los partidos políticos es tan grande que ha neutralizado cualquier reflexión independiente desde la sociedad. No hay líderes sociales que expresen una opinión propia sino que reproducen acríticamente lo que dicen los dirigentes políticos para estar en sintonía con la masa. Son un instrumento más del control político de los ciudadanos. Estos se han convertido en los rehenes de los políticos y de los partidos. Esta es nuestra tragedia.

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¿Avaricia o codicia?

En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas.

Según el Diccionario de la Lengua española, avaricia es el "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas". En cambio, codicia es el "afán excesivo de riquezas."

En ambos casos, se tratan de afanes, deseos, impulsos que tienen por objeto las riquezas. Las diferencias se sitúan, en primer lugar, en el cómo se hacen realidad tales impulsos. En el caso de la avaricia, es un deseo "desordenado". En cambio, de la codicia nada se dice, sólo que es "excesivo". Sin embargo, también el exceso está presente en la avaricia. Es más, se podría decir que el afán desordenado es, en sí mismo, un exceso. Así como también lo es el deseo de atesorarlas. En este p…

Otra libertad liquidada por el nacionalismo

Nunca pensé tener que escribir sobre esta cuestión. Siempre te imaginas que habrá algún límite. El nacionalismo no tiene límite. Lo he comprobado en mi vida personal y profesional. Siempre te queda la duda. Siempre te queda la esperanza de que no superarán algunas fronteras. Ellos que tanto defienden las fronteras. En este caso, soy el protagonista, al menos, indirecto. La comprobación dramática de cómo el nacionalismo ha creado una red clientelar que vive, y muy bien, de las prebendas y de las subvenciones. Un ejemplo me afecta personalmente. Un periódico de la prensa adicta titulaba Un articulista de 'The New York Times' dice que una Catalunya independiente cabría en la UE. En este artículo se resumen las tesis, por lo demás, disparatadas, al menos, jurídicamente, de un politólogo canadiense, favorables a la independencia de Cataluña y su integración en la Unión. En cambio, el mismo medio silencia que en ese misma página de The New York Times había otro "debaters" …

Procedimiento administrativo común y procedimientos especiales/singulares

La entrada en vigor de la Ley 39/2015, del procedimiento administrativo común ha abierto las puertas al análisis concienzudo de sus disposiciones. Cierto escepticismo hacía albergar a algunos que no se produciría. Y se ha producido. Una de las apreciaciones reiteradas es la de la defectuosa técnica. Desde las más evidentes, como la de la disposición final quinta, a otras no tan evidente como a la que me voy a referir a continuación.

En la disposición final quinta, consagrada a la adaptación normativa se dispone lo siguiente:
“En el plazo de un año a partir de la entrada en vigor de la Ley, se deberán adecuar a la misma las normas reguladoras estatales, autonómicas y locales de los distintos procedimientos normativos que sean incompatibles con lo previsto en esta Ley.” Es evidente que no se tratan de los procedimientos "normativos" sino de los administrativos. Es una errata que no ha sido salvada por lo que los interpretes deben entender que se refiere a la adaptación de los …