La emoción tiene mala prensa. Ciertas noticias suscitan en nosotros ciertas emociones. Es una reacción natural. Es la complicidad entre la información del entorno y nuestro ser más íntimo. Esta comunicación, esta complicidad, es la que produce, según la definición del Diccionario de la Lengua española, la "alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática". La mala prensa, la mala opinión que, sin embargo, tiene entre nosotros se debe precisamente a esto que bien describe el diccionario. Lo emocional es lo contrario a lo racional. Es esencialmente irracional. Es natural pero es irracional. No lo podemos evitar, aunque si controlar, y debemos controlar precisamente haciendo uso de la razón. Se habla de la inteligencia emocional, cuando el sentido común nos dice que es una contradictio in terminis. No puede haber razón emocional. No puede haber razón + emoción porque son conceptos contradictorios. Tal vez, será verdad, pero la emoción nos conecta, en cambio, con nuestro ser más íntimo y más verdadero. Un ser no perturbado por la razón. Es, por un lado, el conflicto entre la verdad del ser y la falsedad de la razón. Un conflicto interesante. Por otro, es lo que hace resplandecer al arte en general. Estoy pensando en las artes plásticas (la pintura), el cine, la música, ... ¿A caso no nos hemos emocionado delante de un cuadro? ¿viendo una película no hemos sentido igual emoción? La ópera, una buena ópera, emociona. La emoción está permitida en el arte pero no en otros ámbitos. Esto no quiere decir que el arte sea fruto de la emoción. El artista pudo haber sentido la emoción de su obra o ante su obra pero el ejercicio creativo es esencialmente racional. En otros ámbitos, menos artísticos, la emoción, lo emocional, aparece como contradictorio con lo racional. Aquí está vedado definitivamente. Pienso en el ámbito del Derecho tanto judicial como doctrinal. No hay emoción. Es una naturaleza muerta que, paradójicamente, se refiere a algo tan humano como la ordenación de las relaciones entre seres humanos para evitar o resolver los conflictos. Aquí está una clave: los conflictos no pueden resolverse emocionalmente, sino racionalmente. El Derecho es razón, no emoción. El arte es emoción, no razón. ¿Podría ser la conclusión final? Seguiremos pensando.
En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas. Según el Diccionario de la Lengua española, avaricia es el "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas". En cambio, codicia es el "afán excesivo de riquezas." En ambos casos, se tratan de afanes, deseos, impulsos que tienen por objeto las riquezas. Las diferencias se sitúan, en primer lugar, en el cómo se hacen realidad tales impulsos. En el caso de la avaricia, es un deseo "desordenado". En cambio, de la codicia nada se dice, sólo que es "excesivo". Sin embargo, también el exceso está presente en la avaricia. Es más, se podría decir que el afán desordenado es, en sí mismo, un exceso. Así como también lo es el deseo de atesorarlas. En e...
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