Francesc de Carreras ha publicado hoy otro interesante artículo (El momento de la razón). Incluso, hemos coincidido en la cita del artículo de Weiler que he comentado en este blog y que también aludo en el artículo que publiqué ayer en Expansión. Creo que la secesión ha aterrizado en el mundo real bajo el peso del Derecho, los valores de la Unión Europea y la economía. Un aterrizaje forzoso que ha de producir una inmensa frustración en aquellos que cayeron rendidos ante la nueva utopía revelada. Ahora se ha de iniciar el tiempo para que vuelva a regir la razón. Ojalá así fuese.
En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas. Según el Diccionario de la Lengua española, avaricia es el "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas". En cambio, codicia es el "afán excesivo de riquezas." En ambos casos, se tratan de afanes, deseos, impulsos que tienen por objeto las riquezas. Las diferencias se sitúan, en primer lugar, en el cómo se hacen realidad tales impulsos. En el caso de la avaricia, es un deseo "desordenado". En cambio, de la codicia nada se dice, sólo que es "excesivo". Sin embargo, también el exceso está presente en la avaricia. Es más, se podría decir que el afán desordenado es, en sí mismo, un exceso. Así como también lo es el deseo de atesorarlas. En e...
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