Mi artículo publicado en Expansión se puede consultar en el blog del periódico: La Administración como problema
En el momento presente con la corrupción como uno de los grandes protagonistas, uno de los temas de debate es el relativo a su fuente, su origen, al menos, psicológico. Dos palabras aparecen como recurrentes: avaricia y codicia. Son palabras muy próximas en su significado pero distintas. Según el Diccionario de la Lengua española, avaricia es el "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas". En cambio, codicia es el "afán excesivo de riquezas." En ambos casos, se tratan de afanes, deseos, impulsos que tienen por objeto las riquezas. Las diferencias se sitúan, en primer lugar, en el cómo se hacen realidad tales impulsos. En el caso de la avaricia, es un deseo "desordenado". En cambio, de la codicia nada se dice, sólo que es "excesivo". Sin embargo, también el exceso está presente en la avaricia. Es más, se podría decir que el afán desordenado es, en sí mismo, un exceso. Así como también lo es el deseo de atesorarlas. En e...
Un gran artículo. El 'pero' que le pondría yo es no dar un paso más y argumentar sobre los efectos a medio y largo plazo de una administración más 'ligera'.
ResponderEliminarUn menor peso de la administración en la economía tendría efectos positivos sobre la carga fiscal y permitiría, junto con otras reformas necesarias, una reducción paulatina del desempleo.
De esta forma, los desempleados de la administración no lo serían permanentemente y, en la medida en que vayan encontrando empleo pasarían a ser productores de PIB, que se traduce en impuestos, en lugar de consumidores de los mismos, lo que incide positivamente en la productividad. Y en la medida en que vaya reduciéndose el desempleo los salarios del sector privado sufrirán una presión al alza al escasear la mano de obra, pues, en mi opinión, es esa y no otra la razón por la cual los salarios en España son bajos en el sector privado para empleos de baja cualificación.