No recordaré con cariño este año ya, por fin, fenecido. Se acabó. Me propongo olvidarlo con entusiasmo. Para muchos ha sido un mal año. Nefasto. Repasando los acontecimientos sólo la palabra crisis me aparece en todas sus dimensiones. Crisis, crisis y más crisis. A la crisis económica se le ha suma la política, la institucional e, incluso, la moral. Estamos ahogados en la crisis. A todas le hemos dedicado la atención que se merece. La crisis económica es la de la pobreza. La política es la de la desafección. La institucional es la desmembración territorial del Estado. Y la moral es la de la corrupción. Es una simplificación. La corrupción es el fracaso de un sistema colectivo de creencias en unos valores que nos identifica como sociedad democrática. También es el resultado un sistema institucional permisivo, lento en sus controles y aún más, en administrar los castigos. No me refiero sólo a la corrupción política. También la empresarial. El espectáculo de las cajas de ahorro como te...
Blog de Andrés Betancor. Diario de reflexiones, inquietudes y preocupaciones sobre el Derecho y el Estado